Maastricht

5 de August de 2006. Escrito por Marcela.

Papá querido:

Te quiero y te recuerdo. Soñé que éramos pequeñas las tres: Silvia, Adriana y yo. En el sueño estaba momentáneamente en el Ecuador pero sabía que debía regresar para Europa.

Maastricht es una ciudad interesante. Como siempre creo que las fronteras son sólo un invento humano porque a pesar de ser Holanda existe un aire parecido al alemán.

El río Maas (Mosa en castellano) es una maravilla. Vi unos hermosos cisnes blancos.

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Me enteré que en Holanda el consumo de marihuana es legal y que existen unos cafés donde se la expende. Esta medida la tomaron para que la gente no consumieran drogas duras como la heroína o la cocaína. Al ser una ciudad fronteriza con países donde es ilegal el consumo de drogas, parece que algunos van a Maastricht por esta razón.

En la Basílica de Nuestra Señora se venera la imagen de María -Stella Maris- que parece ser milagrosa.

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Oración a la Santísima Virgen María, “Estrella del Mar”

Oh Virgen María, “Estrella del Mar”, mírame aquí postrado a tus pies, en este santo lugar donde innumerables devotos de tu corazón materno han recibido grandes favores: consolación para los afligidos, ayuda para los necesitados, curación para los enfermos y perdón para los pecadores.
Oh dulce Madre, a tí acudo con toda confianza. Los innumerables milagros que aquí han ocurrido por tu intercesión me llenan a mí, pobre pecador, de seguridad de que tú, Madre de misericordia, escucharás mis peticiones. Te suplico, oh Madre dulcísima, “Estrella del Mar”, llena de gracia, que no dejes de escucharme antes de irme de aquí. Tú puedes ayudarme, ya que eres la más poderosa después de Dios; tú quieres ayudarme, ya que tanto amas a tus hijos.
Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oido decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, haya sido abandonado de Vos; ¿seré el primer infeliz a quien dejes irse de aquí sin ser escuchado? No, no, Madre buena, concédeme en este santo lugar, por tu poderosísima intercesión, ayuda en la necesidad y consolación en la aflicción.
Amén.

(Traducción: José M. Conchillo, Maastricht)